Antes de la Cirugía Cardiaca

Antes de la Cirugía Cardiaca

Todo comienza en la consulta de Cirugía Cardiaca. El paciente ha sido remitido por su Cardiólogo para valorar si la enfermedad cardiaca que padece precisa de cirugía para su solución.

En la consulta conocerá al equipo del Dr. González-Pinto. Durante la entrevista se revisará su historia clínica y se le explicará en qué consiste la cirugía. Se le explicarán detalladamente los beneficios y riegos que conlleva una cirugía del corazón.

Además, tendrá la oportunidad de preguntar a su cirujano cualquier duda que pueda tener acerca de su enfermedad. Por último, será el momento de decidir entre usted y su cirujano el momento más adecuado para la intervención.

Una vez establecida la fecha de la cirugía, ingresará de 36 a 48 horas antes de la misma en nuestro centro. Acudirá a la planta de Cirugía Cardiaca, donde será recibido por el equipo de enfermería. Posteriormente, le visitará un miembro del equipo quirúrgico, así como el anestesiólogo. En cualquier momento pueden surgir dudas acerca de la cirugía o del resto del proceso; puede y debe preguntar a cualquier miembro del equipo.

Las pruebas que normalmente se realizan de manera ambulatoria antes de la cirugía son las siguientes:

  • Ecocardiograma: nos da información fundamental acerca de la anatomía y la función del corazón. Valora cómo se contrae el músculo cardiaco (esto se denomina contractilidad), así como la presencia de enfermedad valvular importante. En algunos casos es necesario realizar un ecocardiograma transesofágico (ETE) para valorar correctamente determinadas afecciones. El ETE consiste en introducir una sonda por la boca y avanzar hasta el esófago. Desde allí, se captan imágenes del corazón que permiten valorar mejor que el ecocardiograma transtorácico (el que se hace desde fuera del pecho) la función y la anatomía del corazón. Por ejemplo, es habitual realizar un ETE cuando existe insuficiencia mitral, porque proporciona información importante para conocer el mecanismo que la produce y si es posible reparar la válvula.
  • Cateterismo Cardiaco: permite ver la anatomía de las arterias coronarias inyectando contraste en las mismas a través de un catéter que se introduce por una arteria del brazo (radial) o de la pierna (femoral). Valora si existe estenosis (obstrucciones) de las arterias que puedan ser subsidiarias de tratamiento durante la cirugía. En el caso de la cirugía coronaria, es esta la prueba que sienta la indicación de la necesidad de realizarla.
  • TC Torácico y Resonancia magnética cardiaca: suele realizarse cuando se sospecha una dilatación de la arteria aorta.

La mayoría de las pruebas necesarias para planificar la cirugía se habrán realizado ya de manera ambulatoria. No obstante, para tener información más reciente, antes de la cirugía se solicitarán:

  • Análisis sanguíneo (hemograma, coagulación, bioquímica).
  • Sedimento urinario.
  • Electrocardiograma.
  • Radiografía de tórax.

Al ingreso, cuando hable con su cirujano, éste revisará la medicación que toma habitualmente. Le dirá qué medicación ha de mantener, puesto que de cara a la cirugía es necesario suspender determinados fármacos. En algunos casos es necesario suspenderlos varios días antes, por lo que será advertido en consulta o por teléfono.

Los medicamentos que hay que suspender antes de la cirugía suelen ser:

  • Aspirina® (AAS).
  • Plavix® (Clopidogrel) y otros antiagregantes.
  • Sintrom® u otros anticoagulantes.
  • Antihipertensivos del tipo IECA o ARA-II.
  • Metformina (durante el preoperatorio se usará insulina subcutánea como norma general).
  • Otros.

La noche antes de la cirugía, el paciente ha de permanecer en ayunas (la última toma de alimentos suele ser sobre la medianoche). La mañana de la cirugía, la medicación que tenga que tomar se le entregará con una pequeña cantidad de agua.

Tanto la noche antes como la mañana de la cirugía deberá ducharse con jabón antiséptico. Se trata de una medida de prevención de posibles infecciones. Además, desde el ingreso es conveniente realizar enjuagues bucales con Oraldine® tras cada comida por el mismo motivo.

También se someterá al rasurado del tórax, las ingles, los muslos y las piernas la tarde o noche anterior a la cirugía.

Cuando llegue el momento de la cirugía, tras despedirse de sus familiares hasta después de la operación, será trasladado al área quirúrgica.

En primer lugar pasará al antequirófano. Ésta es la sala donde será recibido por el anestesiólogo y el equipo de enfermería. Se le colocarán diversos electrodos en la piel para registrar el ritmo cardiaco (mediante el electrocardiograma), así como un sensor en el dedo para monitorizar la saturación de oxígeno en la sangre; este dispositivo se denomina pulsioxímetro.

El quirófano es una sala amplia, sin ventanas y donde hay muchos aparatos ruidosos; no debe asustarse. Nada más llegar le tumbarán en la camilla y será recibido por el anestesiólogo y el equipo de enfermería. Se le colocarán diversos electrodos en la piel para registrar el ritmo cardiaco (mediante el electrocardiograma), así como un sensor en el dedo para monitorizar la saturación de oxígeno en la sangre; este dispositivo se denomina pulsioxímetro.

A continuación le introducirán varios catéteres en las venas, principalmente del brazo. Son las llamadas vías, cuyo objetivo es el de poder administrar la medicación directamente en el torrente sanguíneo. También se canaliza la arteria radial para poder controlar estrechamente la tensión arterial y otros parámetros hemodinámicos importantes. Además, el anestesiólogo le introducirá otro catéter en la vena yugular, que se encuentra a ambos lados del cuello.

Una vez completamente monitorizado y con las vías para la medicación aseguradas, llega el momento de la anestesia (ver apartado: Durante la Cirugía Cardiaca).