El corazón humano funciona como una bomba, movilizando en torno a 5-6 l de sangre por minuto. Para realizar su función la sangre tiene que entrar en el corazón, y ser impulsada hacia delante por el músculo cardiaco. Para cumplir esta función de bomba es imprescindible el adecuado funcionamiento de las válvulas cardiacas, las cuales actúan como “compuertas”, haciendo que la sangre sea impulsada sin resistencias hacia delante, impidiendo el retroceso del flujo sanguíneo.
Esta función de bombeo forma dos circuitos paralelos, diferenciándose dos circulaciones

El corazón presenta cuatro válvulas cardiacas:

Con el adecuado funcionamiento de las válvulas se produce correctamente la circulación sanguínea, siendo dos circuitos cerrados conectados en paralelo; la sangre llega de los pulmones al corazón por las venas pulmonares, llegando a la aurícula izquierda. De la aurícula izquierda pasa a través de la válvula mitral al ventrículo izquierdo, el cual impulsa toda la sangre a la arteria aorta, a través de la válvula aórtica. Esta sangre se distribuye por todo el organismo, repartiendo nutrientes y oxígeno. La sangre retorna del organismo por las venas cavas (superior e inferior) al corazón entrando en la aurícula derecha. La sangre pasa entonces de la aurícula derecha al ventrículo derecho a través de la válvula tricúspide, para ser impulsada de nuevo a la arteria pulmonar a través de la válvula pulmonar, llegando así a los pulmones, oxigenándose de nuevo y cerrando el circuito.
Las válvulas cardiacas pueden afectarse de dos maneras:
Las causas de afectación de las válvulas son múltiples, pero las más frecuentes son:
Los síntomas que produce la enfermedad valvular dependen del tipo de afectación de la válvula (estenosis o insuficiencia), así como de la válvula o válvulas afectadas.
Generalmente el diagnóstico empieza con la historia clínica y la exploración física, apareciendo signos y síntomas de enfermedad valvular. A la auscultación cardiaca aparecen ruidos anormales o soplos, producidos por el anormal flujo de sangre.
Otras pruebas que se pueden realizar para el diagnóstico son:
Generalmente la afectación valvular es diagnosticada por el médico de atención primaria, cardiólogo u otro especialista, remitiendo al paciente a consultas de cirugía cardiaca para una valoración quirúrgica.
Consulta de cirugía cardiaca
En la consulta se produce la valoración por el especialista en Cirugía Cardiovascular de las pruebas realizadas así como de la situación clínica del paciente, para tomar la decisión de la indicación quirúrgica. Si se considera que la intervención está indicada, el paciente es incluido en lista de espera para cirugía.
Ingreso en Cirugía Cardiovascular
El paciente suele ingresar unos días antes de la intervención, para la realización de las pruebas del preoperatorio así como la realización de alguna prueba adicional para la planificación de la intervención.
En muchas ocasiones se debe realizar una coronariografía durante el ingreso, previo a la cirugía, para valorar si además de la cirugía valvular existe enfermedad coronaria que precise tratamiento en la misma intervención mediante revascularización coronaria (by-pass). Todo paciente debe realizarse una coronariografía si presenta dos o más de los siguientes factores de riesgo:
El riesgo de la intervención es personalizado en función de cada paciente según unas escalas de riesgo, siendo la más empleada el Euroscore. Estas escalas valoran el riesgo en función de varios factores que influyen en este (edad, sexo, tipo de cirugía, factores clínicos…). El especialista en Cirugía Cardiovascular explicará a cada paciente el riesgo que representa su intervención, así como el riesgo que implicaría no operarse, para una toma de decisión conjunta entre el cirujano y el paciente.
Generalmente una intervención de este tipo implica un postoperatorio de dos días en Unidad de Cuidados Intensivos, y cinco días en planta. El alta suele darse a los siete días de la intervención.
El tratamiento de la enfermedad valvular puede ser de dos tipos fundamentalmente



Millones de pacientes viven con una o más prótesis sustituyendo a sus válvulas cardiacas. Las principales medidas a tener en cuenta tras el implante son:
Se produce por estrechamiento y engrosamiento de la válvula aórtica, haciendo que el ventrículo izquierdo tenga que hacer cada vez más trabajo para impulsar la sangre hacia la aorta. Esto produce engrosamiento progresivo del músculo cardiaco (hipertrofia concéntrica), hasta un punto en que esta hipertrofia no es eficaz apareciendo la clínica de insuficiencia cardiaca.

Causas:
Síntomas:
Los síntomas fundamentales de la estenosis aórtica son:
La cirugía está indicada en toda estenosis aórtica severa que presente síntomas. Además la cirugía está indicada en pacientes asintomáticos que en ecografía presenten gradientes transvalvulares elevados (mucha aceleración de la sangre por ser muy estrecho el orificio por el que tiene que pasar). Sin cirugía la enfermedad es progresiva, con gran acortamiento de la expectativa de vida así como de la calidad de vida. Con el tratamiento quirúrgico se devuelve a una expectativa de vida próxima a la esperada, así como una gran mejoría en la calidad de vida.
Suele ser en todos los casos el remplazo valvular por una prótesis.
La válvula aortica en la insuficiencia aórtica es una válvula incompetente, esto quiere decir que no cierra adecuadamente, produciéndose un flujo retrógrado de sangre desde la aorta, entrando de nuevo en el ventrículo izquierdo. Este flujo retrógrado de sangre produce una sobrecarga de volumen del ventrículo, ya que en cada latido tiene que trabajar con mayor volumen sanguíneo (la sangre que llega desde la aurícula y la que vuelve desde la aorta). Esta sobrecarga produce dilatación del ventrículo izquierdo (hipertrofia excéntrica), con el consiguiente daño del músculo cardiaco conduciendo a la insuficiencia cardiaca.

La insuficiencia aórtica puede aparecer con una válvula morfológicamente normal o con una válvula alterada.

También es posible la sustitución de la raíz aórtica alterada por un homoinjerto, no precisando tampoco anticoagulación crónica.

Los síntomas de la insuficiencia aórtica aparecen cuando se produce el fracaso del ventrículo por la sobrecarga de volumen, siendo fundamentalmente aquellos de insuficiencia cardiaca, como son la disnea (sensación de falta de aire), ortopnea, edemas….
La indicación de la cirugía es en toda insuficiencia aórtica severa con aparición de síntomas.
La cirugía puede estar indicada en pacientes asintomáticos cuando ecográficamente se demuestra el inicio del deterioro del ventrículo izquierdo.
En pacientes con insuficiencia aórtica debida a dilatación de la raíz aórtica (aneurisma de raíz aórtica), la indicación de la cirugía viene establecida también por el tamaño del aneurisma (mayor de 5 cm). En pacientes con válvula aórtica bicúspide o Enfermedad de Marfan la cirugía aórtica está indicada en tamaños ya superiores a 4,5 cm de diámetro.
El tratamiento suele ser el remplazo valvular aórtico por una prótesis, valorándose la elección del tipo de prótesis en función de la edad, características clínicas y preferencias del paciente.

En algunas ocasiones es posible la reparación valvular (orificio en la válvula por una endocarditis, por ejemplo).
Se produce por un estrechamiento de la válvula mitral, no pudiendo la sangre fluir libremente de la aurícula al ventrículo izquierdo. En esta patología la sangre se “estanca” por detrás de la válvula mitral, dilatándose la aurícula izquierda. La dilatación de la aurícula hace que el corazón pierda el ritmo normal (ritmo sinusal), siendo muy frecuente en estos pacientes la aparición de una arritmia conocida como fibrilación auricular.

Esta estrechez produce aumento de la presión hacia atrás, con aumento de la presión en el lecho pulmonar, conduciendo a congestión pulmonar e hipertensión pulmonar.
En casos muy evolucionados finalmente termina afectándose la mitad derecha del corazón, conduciendo a insuficiencia tricúspide y fallo del ventrículo derecho, apareciendo entonces clínica muy evolucionada de insuficiencia cardiaca congestiva.
La causa más frecuente de estenosis mitral es la enfermedad reumática, que produce engrosamiento y fusión de los velos de la válvula mitral.

Otra causa mucho menos frecuente es el depósito de calcio en la válvula, con engrosamiento y calcificación de los velos mitrales.
Los síntomas de la estenosis mitral son muy tardíos en su apararición. La lesión reumática de la válvula acontece en la infancia, progresando esta estrechez paulatinamente para aparecer la clínica en la década de los 50-60 años.
Clásicamente su clínica es:
La indicación de la cirugía aparece en toda estenosis mitral severa que presente síntomas. Puede estar indicada en pacientes asintomáticos si se evidencia progresión de la hipertensión pulmonar o aparición de datos de fallo derecho en el seguimiento.
En ocasiones, en válvulas no muy severamente desestructuradas (poco calcificadas, sin trombos en la aurícula), el tratamiento puede realizarse mediante valvuloplastia, que abre el orificio mitral mediante un catéter con un balón en su extremo, pudiendo retrasar o incluso evitar la cirugía.

El tratamiento es casi siempre la sustitución valvular mitral por una prótesis, generalmente asociada a reparación valvular tricúspide, ya que esta segunda válvula falla por dilatación del ventrículo derecho.

En ocasiones es posible la reparación valvular paliativa mediante comisurotomía mitral abierta, pocas veces ya indicada en la actualidad por el gran desarrollo de las prótesis valvulares. Consiste en volver a abrir la válvula cortando las zonas en que esta se fusionó, con el problema de que esta fusión reaparece con el tiempo, volviendo a producirse la estenosis.
La insuficiencia mitral aparece cuando la válvula mitral no cierra adecuadamente, volviendo la sangre del ventrículo izquierdo hacia atrás a la aurícula. Esto produce una sobrecarga de volumen del ventrículo izquierdo rápidamente progresiva, con dilatación y daño del ventrículo izquierdo en pocos años. Además este flujo retrógrado de sangre produce congestión pulmonar, hipertensión pulmonar y fracaso del ventrículo derecho.

Son múltiples las causas que pueden producir insuficiencia mitral, siendo las más frecuentes:
En ocasiones la insuficiencia mitral puede aparecer de forma brusca (aguda), produciendo un deterioro muy brusco en un paciente que previamente no presentaba alteración de la válvula. En estos casos se precisa cirugía urgente por el rápido deterioro que presenta el paciente. Esto puede ocurrir en:
Los síntomas de la insuficiencia mitral tras aparecer tienen una progresión relativamente rápida, ya que el ventrículo izquierdo se daña de forma progresiva e irreversible. Los síntomas son fundamental mente aquellos de insuficiencia cardiaca:
La cirugía de la insuficiencia mitral ha de llevarse a cabo de forma precoz, ya que produce un daño rápido e irreversible del músculo cardiaco. La cirugía está indicada en todo paciente con insuficiencia mitral severa que presente síntomas.
La cirugía en pacientes asintomáticos está indicada cuando se evidencia deterioro del corazón en el seguimiento.
En centros con posibilidad de reparación mitral la indicación de la cirugía aparece de forma más precoz, estando indicada la reparación con la demostración de insuficiencia severa, aunque no presente clínica ni deterioro ventricular.
En la insuficiencia mitral es en muchas ocasiones posible la reparación valvular mitral mediante múltiples técnicas, siendo en la actualidad el tratamiento de elección de la insuficiencia mitral por su mayor eficacia en la conservación de la función del ventrículo izquierdo, evitación de implantar prótesis e incluso el no precisar anticoagulación crónica. En toda reparación mitral se implanta un anillo, el cual favorece la durabilidad de la reparación.

Si la reparación no es posible el tratamiento es la sustitución valvular mitral por una prótesis.
Generalmente la insuficiencia tricúspide aparece por dilatación del ventrículo derecho como consecuencia de enfermedad mitral evolucionada. Por ello suele cursar con una válvula morfológicamente normal, que se vuelve incompetente por dilatación del orificio que cierra. Generalmente es susceptible de reparación valvular.

La causa suele ser la insuficiencia tricúspide funcional por dilatación del anillo, debido a patología evolucionada de la mitad izquierda del corazón. Existen otras causas menos frecuentes como la endocarditis infecciosa.
Los síntomas de insuficiencia tricúspide aparecen tardíamente en la enfermedad mitral evolucionada:
La indicación de la cirugía suele ser debida a la patología mitral asociada, con reparación tricúspide en el mismo acto de la cirugía mitral.
En pocas ocasiones está indicada la cirugía aislada de la insuficiencia tricúspide.
El tratamiento suele ser la reparación tricúspide mediante múltiples técnicas (anuloplastia, De Vega….)
